Sobre un artículo referido a la Declaración de los obispos reunidos en Punta de Tralca.
Apreciados hermanos;
Pocas veces había sufrido tanta decepción de un instrumento de “reflexión” que busca caminos de “liberación”, inspirados en el Evangelio del Señor. La lectura del artículo “Una voz Eclesial Decepcionante”, del periodista Alfredo Barahona Zuleta, que la “Comunidad Reflexión” ha tenido la gentileza de enviarme, lo ha logrado. Y eso, no por la crítica honesta -que es un derecho humano y cristiano, siempre necesario en la vida de la comunidad eclesial-, sino por la arrogancia y la ignorancia que transparenta el escrito, acerca de “la voz de los pastores de la Iglesia de Chile”.
Claramente, parece que el autor no se ha preocupado de leer las declaraciones del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile o del Presidente del Área de Educación, como por ejemplo: “Humanizar la educación, tarea de todos”, del 23 de junio de 2011; parece no haber leído el mensaje del Comité Permanente del Episcopado titulado: “Recuperemos la confianza y el diálogo”, del 10 de agosto de 2011 y tampoco parece haber leído con atención el punto primero del Mensaje de la 102° Asamblea Plenaria, o lo reportado por los periódicos del 19 del presente, acerca de la conferencia de prensa ofrecida por el Presidente de la CEch. Ideologizar resulta fácil y, a veces, hasta popular…
Prefiero ser parte de “una Iglesia y un País que aprenden de su caminar” y que busca humildemente discernir el paso del Dios liberador en la historia. Por eso mismo, me siento abierto para recoger la crítica sana y bien intencionada de hermanos y hermanas con los cuales comparto el don de la fe y el gozo de ser Iglesia, pero, al mismo tiempo, decidido a levantar la voz, cuando las críticas a la Iglesia no se sustentan en una humilde actitud de búsqueda de verdad y comunión.
Deseándoles la paz del Señor, los saluda atentamente,
+ Ricardo Ezzati A.
Arzobispo de Santiago
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile






