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	<title>Puelche - JUPIC &#187; Copenhague</title>
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		<title>Copenhague: la cumbre de la desilusión</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 11:59:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Copenhague]]></category>
		<category><![CDATA[cumbre de Copenhague]]></category>

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		<description><![CDATA[Fiasco. Catástrofe. Mentira. Palabras que se han usado en las últimas 48 horas para definir el resultado de lo que hasta hace poco era la cita climática más importante de la historia de la humanidad. &#8220;En Copenhague están depositadas todas las esperanzas&#8221;, decía un anuncio instalado en una estación de tren de esta ciudad poco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-199" title="fracaso" src="http://puelche.org/wp-content/uploads/2009/12/fracaso-300x204.jpg" alt="fracaso" width="203" height="138" />Fiasco. Catástrofe. Mentira. Palabras que se han usado en las últimas 48 horas para definir el resultado de lo que hasta hace poco era la cita climática más importante de la historia de la humanidad.<br />
<span id="more-198"></span><br />
&#8220;En Copenhague están depositadas todas las esperanzas&#8221;, decía un anuncio instalado en una estación de tren de esta ciudad poco antes de comenzar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Este sábado, a su término, no han quedado más que preguntas, incertidumbres y una rabia difundida por los cinco continentes, que han visto la transformación de otra reunión política global en todo un &#8216;show mediático&#8217;.</p>
<p>Algunas organizaciones como Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) han calificado sus resultados como peores que el Protocolo de Kyoto, de 1997, que hasta hace un mes era considerado obsoleto.</p>
<p>Muchos se preguntan para qué una reunión de 46 mil personas que desbordó todo los parámetros organizativos dentro del Bella Center, el escenario que reunió a sus participantes, con representantes de 193 países, si todo iba a terminar resuelto en una carta escrita por un grupo reducido de presidentes empujados por Barack Obama, y a puerta cerrada.</p>
<p>En esencia, una cumbre fracasada y antidemocrática, como la calificó el surafricano Kumi Naidoo, nuevo director general de Greenpeace. &#8220;Todo hubiera sido diferente si los efectos de la catástrofe climática se sintieran en Manhattan, París o Berlín. No hay sentido de urgencia porque quien sufrirá las consecuencias son los países pobres y no una potencia militar.&#8221;, agregó Naidoo.</p>
<p>La Cumbre de Copenhague (COP 15) se cerró en la madrugada colombiana del sábado, al mismo tiempo que el avión del presidente Uribe cruzaba el Atlántico luego de que el primer mandatario condenó, en el frío glacial de la capital danesa, que no se hubieran incluido sanciones en el texto final, un documento que parecía más un borrador.</p>
<p>¿Qué se acordó finalmente?</p>
<p>Bajo el liderazgo de Estados Unidos, Brasil, China, India y Sudáfrica, pero con el rechazo de un bloque conformado por Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia y Sudán (impulsado por el presidente venezolano Hugo Chávez), se definió un compromiso no vinculante, que tampoco fija objetivos de reducción en las emisiones de gases contaminantes, tal vez el vacío más grave que deja toda la conferencia.</p>
<p>Porque todos los delegados llegaron a Dinamarca con la idea de exigirles a las potencias, encabezadas por China y Estados Unidos, los mayores contaminantes, que se comenzara a concretar una disminución de la contaminación del 45 por ciento para el 2020, que llegara al 95 por ciento en el 2050.</p>
<p>Ninguna de esos números se analizó con suficiencia, y ahora cada país podrá reducir los porcentajes que desee sin enfrentarse a castigos, mientras se definen unas cifras vinculantes en el transcurso del 2010, y que podrían sellarse en la COP 16, una conferencia similar a la danesa que se desarrollará en México dentro de un año.</p>
<p>En este mismo sentido hubo consenso en que la temperatura promedio del planeta no debe subir por encima de los 2 grados. Pero es que esto no es nuevo. Esa temperatura tope había sido definida por los más de 100 científicos que integran el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) hace más de un año, como una condición para que el planeta no enfrentara extinciones masivas y el recrudecimiento de los desastres naturales.</p>
<p>Pero más grave que celebrar un acuerdo sobre algo que ya era de conocimiento público, fue haber dejado sin definir cómo se conseguirá, si ni siquiera hay metas para bajar las emisiones de dióxido de carbono, metano y otras sustancias contaminantes.</p>
<p>Qué deja en concreto el acuerdo: la creación de un fondo de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables afronten los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación. Un consenso económico que no alcanza los 140 mil millones que se habían planteado inicialmente y que tampoco da claridad sobre cómo se llevaría esa financiación a las naciones menos favorecidas, ni cuáles tendrían prelación.</p>
<p>&#8220;Esto era previsible, porque ningún país va a querer ceder en pretensiones que pongan en juego su estabilidad económica. El tema más importante de la cumbre era definir una estrategia de adaptación, que no se concretó&#8221;, explicó el colombiano Gustavo Wilches Chaux, experto en derecho ambiental y prevención de desastres.</p>
<p>Pero en medio de lo que algunos calificaron como &#8216;holocausto&#8217;, hay otros que analizan Copenhague con moderación. Como el ex ministro de Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, quien ha explicado que la cumbre no pretendía ser el final, sino el comienzo de nuevas negociaciones que se prolongarán por muchos años y que estarán influenciadas por los cambios geopolíticos, entre los que figuran la irrupción de China e India como potencias, y el protagonismo que está alcanzado Brasil.</p>
<p>Rodríguez explica que esta no es la única frustración. &#8220;Llegarán muchas, porque lo que está de por medio es la equidad y la justicia ambiental entre los países. Resolver el cambio climático necesitará un grado de cooperación entre las potencias sin precedentes. Y si el conjunto de naciones no se ha puesto de acuerdo para resolver la pobreza, qué los podría llevar a atender las recomendaciones de la comunidad científica en torno al clima?&#8221;, se pregunta el experto.</p>
<p>Y más allá de moderados, existen optimistas, como el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para quien este acuerdo constituye una primera &#8220;etapa esencial&#8221; hacia la adopción de un tratado de lucha contra el calentamiento global. El coreano lo resumió así: &#8220;para mi esta claro que es necesario mucho más para abandonar la senda del cambio climático, pero este es un paso en la dirección correcta&#8221;.</p>
<p>Fuente: El Tiempo</p>
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		<title>Copenhague: Última ocasión para salvar el clima</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 14:23:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Copenhague]]></category>

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		<description><![CDATA[El reto de la Cumbre del Clima de Copenhague es descomunal: conseguir una nueva forma de usar la energía para estabilizar el clima del planeta, sustituir el petróleo por renovables, salvar los bosques tropicales&#8230; Más de dos siglos después, el mundo busca una nueva revolución industrial. Por eso 100 jefes de Estado y de Gobierno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-172" title="desastre" src="http://puelche.org/wp-content/uploads/2009/12/desastre-300x230.jpg" alt="desastre" width="141" height="109" />El reto de la Cumbre del Clima de Copenhague es descomunal: conseguir una nueva forma de usar la energía para estabilizar el clima del planeta, sustituir el petróleo por renovables, salvar los bosques tropicales&#8230; Más de dos siglos después, el mundo busca una nueva revolución industrial. <span id="more-171"></span>Por eso 100 jefes de Estado y de Gobierno -el presidente de EE UU, el primer ministro chino, el de la India, los 27 de la UE&#8230;- acudirán a la capital danesa a las complejas negociaciones del clima que hoy comienzan y que se prolongarán hasta el último segundo del próximo día 18. El optimismo se ha instalado en Copenhague después de que Obama anunciase que llegará los últimos días a cerrar un acuerdo. Como resumió ayer el secretario de Naciones Unidas para el cambio climático, Yvo de Boer: &#8220;<strong>Los jefes de Estado vienen a celebrar éxitos, no a firmar fracasos</strong>&#8220;.</p>
<p>&#8220;Nunca en los 17 años de las negociaciones del clima los países habían hecho tantos anuncios&#8221;, declaró De Boer en la presentación de la cumbre. En las últimas semanas, EE UU se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero alrededor de un 17% en 2020 respecto a 2005; China anunció que frenará el aumento de sus emisiones y que dentro de 10 años por cada punto de PIB emitirá un 40% menos, y que en 2050 un tercio de su energía será renovable; algo parecido ha anunciado India. La UE, que estaba ya comprometida a reducir sus emisiones un 20% respecto a 1990 sopesa ahora ir al 30%. Japón, Australia, Brasil, México, todo el mundo llega a Copenhague con compromisos, con los deberes casi hechos. A la vez, todos admiten que no habrá un tratado vinculante que sustituya al de Kioto, algo que se deja para la mitad de 2010 o el próximo noviembre en México.</p>
<p>La presencia de todos los jefes de Estado (sin precedentes para un tema ambiental desde la cumbre de Río, en 1992) augura que habrá un acuerdo político con contenido. Los presidentes son los únicos que pueden tomar decisiones tan complejas. Son los que no tienen que levantar el teléfono para pedir autorización. La ONU considera que Copenhague será &#8220;un punto de inflexión en la lucha para prevenir el desastre climático&#8221;.</p>
<p>La expectación es tan alta que la ONU ha suspendido la acreditación de periodistas al llegar a 5.000. Esto, sumado a los 20.000 delegados y observadores (ONG, ecologistas, sindicatos&#8230;) y las comitivas de los principales líderes mundiales pondrá a prueba a una ciudad poco acostumbrada a sobresaltos. En octubre, cuando Obama, Lula y Zapatero llegaron a Copenhague a pugnar por los Juegos Olímpicos de 2016 Copenhague se vio paralizada. Ayer la organización dio las primeras muestras de verse desbordada.</p>
<p>&#8220;La reducción de emisiones anunciada por los países en desarrollo se sitúa entre el 17% y el 20%&#8221;, explica la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera. Se acerca al mínimo del 25% que pide para ellos el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Las grandes potencias emergentes, puestas como ejemplo por los ecologistas y la Agencia Internacional de la Energía, también están en el rango que pide para ellos el IPCC, aunque sus números no están tan claros.</p>
<p>Las pegas se centran ahora en la financiación y la transparencia. Los países en desarrollo exigen cantidades ingentes de dinero para adaptarse al cambio climático -y muchos de ellos, como EE UU, aún no han dicho cuánto están dispuestos a poner-. Por su parte, los países ricos piden a China, India, Brasil o Suráfrica que la ONU pueda auditar sus emisiones. Sin embargo, el viernes pasado, los cuatro anunciaron conjuntamente que no permitirán que eso suceda. Especialmente China considera eso como una intromisión en su soberanía (a través de las emisiones de CO2 se puede inferir la política económica de un país). Los negociadores de Obama y de la UE han declarado que ese punto es clave y que sin transparencia no habrá financiación. EE UU -con Clinton, Bush y Obama- siempre condicionó su apoyo a la lucha internacional contra el cambio climático a que Pekín estuviera en ella. Obama sólo cambió su agenda cuando China anunció que aceptaba limitar sus emisiones.</p>
<p>Aunque el momento político es propicio, el social no tanto. Desde 2007 no se baten récords de deshielo ni y los últimos años no han sido tan cálidos. El escándalo del Climagate -los correos pirateados en los que un grupo de científicos aparente manipulan los datos para exagerar el calentamiento- ha hecho el resto a favor de los escepticos. Una encuesta de Nielsen y la Universidad de Oxford afirma que el 37% de los 27.000 internautas de 54 países cuestionados se mostraron &#8220;muy preocupados&#8221; por el calentamiento. Hace dos años la cifra era del 41%. En EE UU el número de ciudadanos concienciados ha bajado aún más. En octubre, antes del Climagate, un 57% de los estadounidenses creían que &#8220;el planeta se está calentando&#8221;, por un 71% en abril de 2008, según una encuesta del Pew Center.</p>
<p>Los científicos ven con preocupación que la opinión pública crea en el cambio climático o no en función de un dato concreto, e insisten en que el calentamiento es una tendencia, que cada ola de calor no se puede atribuir al CO2 ni un año frío significa que sus predicciones estén fallando. Jens Hesselbjerg Christensen, del instituto meterológico danés y un los autores del IPCC resume en un correo electrónico: &#8220;¡Ahí tenemos un problema! El deshielo del Ártico ha sido demasiado publicitado por algunos científicos. Muchos indicios sugieren que la extrema reducción reciente se debe a cambios en la circulación oceánica y atmosférica. Es posible que se revierta esa tendencia los próximos años. Esto no es contradictorio con el hecho de que el planeta se calienta y de que la subida ha sido mayor en el Ártico&#8221;.</p>
<p>Fuente: El País</p>
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