20 Jun, 2010
LA LITERATURA NO HARÁ CAMBIAR EL MUNDO, PERO AYUDA A SER MEJORES PERSONAS
Publicado en la categoría: Sociedad

- Ante la muerte del escritor portugués José Saramago que enluta la literatura universal, reproducimos una entrevista que le realizó un periodista de televisión española en abril de 1997. Con esa convicción que tenemos los seres humanos de buscarle utilidad a todo, el reportero inició su entrevista formulando al escritor portugués una pregunta directa: ¿Para que Sirve la Literatura?
- La sorprendente respuesta, la humanidad en sus palabras, sus reflexiones en torno a la especie humana, me han quedado grabadas para siempre en la memoria. Por ello y en homenaje a un hombre brillante, compartimos este magnífico diálogo en su memoria.
“– ¿Para qué sirve la literatura? –le preguntó el reportero.
–Para nada –contestó Saramago.
Desconcertado porque aquella respuesta no venía de una persona cualquiera sino de uno de los novelistas más notables de nuestro tiempo –dos años después recibiría en Estocolmo el premio Nóbel de literatura-, un hombre que, además, ha dedicado su vida al ejercicio honesto y pulcro de las letras, el entrevistador no se dio por vencido e insistió:
–Pero, ¿por qué para nada?, ¿No resulta extraño que un maestro como usted, el autor de El año de la muerte de Ricardo Reis,
Manual de pintura y caligrafía, Alzado del suelo, Casi un objeto,
Viaje a Portugal, Memorial del convento, La balsa de piedra,
Historia del cerco de Lisboa, El evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera y Todos los nombres, afirme que la literatura no sirve para nada?
–Para nada –confirmó Saramago. Y agregó –: Tome usted las obras
literarias más notables, las de Occidente si quiere, que son las más cercanas a nosotros; tome las que mejor hayan puesto el dedo en la llaga de la miseria humana, las que con mayor alarma y agudeza hayan advertido acerca del peligro que representa para el mundo nuestra especie; tome usted, por ejemplo, las tragedias de Sófocles, la Comedia de Dante, El Quijote, los dramas y tragedias de Shakespeare, las novelas de Kafka, Tolstoi, Dostoievski, Musil, Camus, Sartre, las que quiera, y estará de acuerdo conmigo en que ninguna de esas obras –ni todas ellas en conjunto- han logrado cambiar un ápice la historia de la barbarie humana.
–Muy bien, señor Saramago –aceptó el periodista-. Demos por cierto lo que afirma. Entonces, dígame ¿para qué escribe?
–Ese es otro cuento –dijo Saramago-. Si bien es cierto que la
Literatura no ha servido para cambiar el curso de nuestra historia, y en ese sentido no abrigo ninguna esperanza con respecto a ella, a mí sí me ha servido para querer más a mis perros, para ser mejor vecino, para cuidar las matas, para no arrojar basura a la calle, para querer más a mi mujer y a mis amigos, para ser menos cruel y envidioso, para comprender mejor esa cosa tan rara que somos los humanos. (…)”
Cuánta razón tiene Saramago. Convengamos con él en que la Literatura no sirve para cambiar el mundo, pero sí para querer más a los perros y para ser personas más benignas y decentes.
Es una gran lección que nos deja el Nóbel de Literatura, cuando nos hace tomar conciencia de que la literatura no habrá de cambiar el mundo, pero sí puede hacernos cambiar a nosotros mismos, en la medida en que nos haga más amables y comprensivos, mejores personas, que nos ayude a convertirnos en seres humanos más tolerantes y capaces de aceptar a los demás con sus irrenunciables diferencias.
Edición Silvia Yermani Valenzuela



